viernes, 8 de mayo de 2015

Sociedad: administración, políticos, fiestas, ocio, juegos, etc.

La población de Roma se estructuraba según la riqueza y los derechos legales. Había hombres libres (ciudadanos, libertos y clientes) y esclavos. Patricios y plebeyos formaban el grupo de ciudadanos aunque con diferentes derechos.
Patricios en el senado. Los patricios eran los descendientes de los fundadores de Roma y se agrupaban en gentes, familias con un antepasado común.  Formaban una clase privilegiada, gracias a la posesión de grandes latifundios, y política, ya que eran los únicos ciudadanos con derechos políticos.
Los plebeyos eran ciudadanos que se establecieron en Roma tras su fundación y únicamente poseían derechos civiles. Vivían de la artesanía y el comercio o pequeñas propiedades rurales.
Había también un pequeño número de clientes, libertos y esclavos que realizaban todo tipo de trabajos. Los clientes eran libres pero mantenían alguna relación de dependencia jurídica con el patrono del que recibían protección. Los esclavos pertenecían a un señor o al Estado y carecían de derechos. Habían llegado a esta situación por nacimiento, delitos o como prisioneros de guerra.
Los libertos eran antiguos esclavos que habían conseguido la libertad por compra o por los méritos realizados.

Forma de gobierno
El gobierno de Roma se organizaba a partir de tres instituciones, rey, senado y asambleas (comicios centuriados).
El rey poseía amplios poderes (militar, legislativo, religioso...). Era electivo y con carácter vitalicio.
El Senado, formado por los pater familias de las principales gentes, asesoraba al rey en los principales asuntos.
Los comicios eran las asambleas en las que participaban los patricios. Tenían ciertas competencias legislativas y judiciales, y elegían también al rey a propuesta del Senado.

Las festividades romanas consistían en uno o varios días de celebraciones consagrados a los dioses. Su punto central estaba ocupado por el sacrificio rituálico dedicado a la deidad. Culto y sacrificio servían para el mantenimiento de la armonía con los dioses, casi siempre amenazada. Su desequilibrio podía conmover a la sociedad. La mala suerte, enfermedades, catástrofes naturales, derrotas en la guerra...., en resumen, cualquier hecho anormal, era consecuencia de una mala relación con los dioses. Las fuerzas divinas debían ser aplacadas con sacrificios, oraciones y procesiones. El poeta romano Ovidio escribió un calendario poético llamado Fastos donde describe las diversas fiestas romanas y las leyendas relacionadas con cada una de ellas. Escribió un libro por cada mes del año de los que sólo se conservan los seis primeros.

 

Los romanos disponían de mucho tiempo libre, así que dedicaban ese tiempo al ocio ya sea en los baños públicos, que Los baños eran libres en algunos casos, o muy razonablemente fijado el precio con el propósito de que la mayoría de los romanos pudieran tener acceso para ellos. La ciudad de Roma tenía más de 800 baños públicos, incluyendo 11 baños imperiales muy grandes, que sujetó a cientos de personas al mismo tiempo. La pasión por los espectáculos es característica del pueblo romano. Se celebraban a lo largo del año por motivos tan diferentes como rendir homenaje a los dioses, celebrar una victoria militar o el aniversario de un emperador. Sin olvidarnos de otros espectáculos como los que se celebraban en los teatros, en los anfiteatros y en el circo.


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